AGUILAR DE CAMPOO CAROLUSV EMPEROR

Lugares de interés de las rutas del emperador: Aguilar de Campoo

En dicha localidad recaló su alteza real el príncipe Carlos I en 1517 camino de Valladolid

Nuestro viajero quiere conocer Aguilar de Campoo, uno de los puntos destacados en la Ruta del Emperador, y que cada año celebra una de las recreaciones históricas que no deberías perderte.

Aguilar de Campoo merece una visita. Y dos, y hasta tres o más. En plena montaña palentina, es para disfrutar de sus rutas, de su gastronomía y calor. A esta villa arribó el entonces príncipe Carlos I de España con el viento del norte por compañía. Y lo hizo a caballo, en compañía de su hermana Leonor, su escolta personal y una gran comitiva.

Rutas, decía. tres: la de los monumentos, la de la muralla y la de los palacios.

–¿Las conoce? –le inquiere un lugareño al viajero, al que ve indeciso.

–Ninguna.

–Empiece por la de la muralla y luego siga con las demás. Le van a gustar.

Rutas de la muralla y de los monumentos

Hacia ella se encamina el viajero. En su puerta noroeste recibió al joven Carlos, acompañado de su esposa, Ana Pimentel y Enríquez, el II marqués de Aguilar, Luis Fernández Manrique de Lara y Noronha, y de numerosos prelados, miembros de la nobleza, a los que se unieron cuantiosos arqueros, un grupo de perros y buena parte del pueblo llano.

En lo alto de un peñasco, a 970 metros de altura. Hasta allí llega dicha ruta. Cuesta, sí, pero los paisajes, el entorno y la historia que rezuman sus piedras merecen el paseo emprendido. Tras lo cual, el viajero se dirige a realizar la segunda de las rutas, la de los monumentos. A destacar, especialmente, el Monasterio de Santa María la Real, declarado Monumento Nacional en 1866. Románico, en su interior se puede encontrar un claustro de estilo cisterciense de los siglos XII y XIII, con ampliación del claustro alto del XVII. Una maravilla.

–¿Y la de los Palacios?

–Para después de comer.

Y a ello se dirige el viajero. Porque en Aguilar de Campoo se come muy bien. Sabe de la calidad de la ternera de la montaña palentina, así como de los lechazos que se preparan en hornos de leña, y eso ya son palabras mayores para él. Así que un lechazo y una buena leche frita reconfortan su cuerpo y le proporcionan la energía necesaria para proseguir el camino.

–¿Ahora sí va a realizar la ruta de los palacios?

–Ahora, sí.

–¡Y no pierda de vista los escudos!

Ruta de los palacios

Eso le recomiendan al viajero. Más de cien, que narran historias y leyendas adornando las fachadas de casonas y palacios. El de los marqueses de Aguilar, el de los Villalobos-Solorzano, la puerta del palacio de los Villatorre, la Casa Escudo Zorrilla, la casa de los Velarde…

–¿Merece la pena?

–¡Mucho!

Atardece cuando el viajero decide marcharse de allí, no sin desgana, tras perderse por las calles de Aguilar de Campoo. Anduvo ora acompañado del silencio, ora del bullicio que despide una villa llena de vida. Tranquilo, echa una ojeada antes de marcharse. Aguilar de Campoo le ha atrapado y promete volver. Seguro.

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