¿Sabías que el final del problema religioso en Alemania tuvo lugar en 1999?

El papa Juan Pablo II firmó en Augsburgo una declaración en la que católicos y protestantes se ponían de acuerdo sobre la tesis principal de Lutero

Ninguno de los protagonistas del enfrentamiento pudo ver cómo en 1999, más de cuatrocientos ochenta años después de que estallara el conflicto religioso en Alemania, su santidad Juan Pablo II ponía fin al mismo con la firma de la Declaración común sobre la gracia.

Emperador Carlos V

31 de octubre de 1517. Cuenta la tradición que, ese día, un monje llamado Lutero clavó en las puertas de la iglesia de la Universidad de Wittenberg sus ya famosas 95 Tesis. 31 de octubre de 1999, su santidad Juan Pablo II firmó en la ciudad alemana de Augsburgo la Declaración común sobre la gracia, en la que católicos y protestantes se ponen de acuerdo sobre la tesis principal de Lutero. El hombre se salva por la fe y el amor a Dios, no por las donaciones a la Iglesia, ni con bulas o indulgencias.

En consecuencia, de esta manera se ponía fin a un conflicto religioso que se había prolongado por espacio de casi cinco siglos. Y, como consecuencia de la declaración, Roma levantó la excomunión que pesaba sobre Lutero. Precisamente fue allí, en Augsburgo, donde el monje alemán conoció en 1521 la bula papal por la que quedaba excomulgado.

La tesis pactada en 1999 entre católicos y protestantes tomó como punto de partida la idea luterana de que la gracia divina, y no sus obras, es la que puede conducir al hombre a la salvación. Es el núcleo de las 95 tesis de Lutero, que desataron el cisma más grande del cristianismo desde el nacimiento de Jesús.

Martín Lutero.

Hay que recordar que la doctrina católica de la época enseñaba, según la epístola del apóstol Santiago, que para llegar al cielo no bastaba la fe, sino que eran necesarias las buenas obras, entre las que se contaban las donaciones a la Iglesia, con las que los creyentes podían comprar el perdón de sus pecados. A esta doctrina, Lutero apeló al apóstol san Pablo para aducir que la salvación y el perdón sólo se pueden lograr por la fe, la gracia y un diálogo con la divinidad, sin intermediarios eclesiásticos. Por eso, en el documento firmado en 1999, la Iglesia católica aceptó que «la creencia en la gracia es el corazón de la fe cristiana».

A pesar de ello, sigue habiendo profundas diferencias entre católicos y protestantes, aunque por suerte no dan lugar a guerras, como ocurrió en el pasado.

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