El cementerio alemán de Cuacos de Yuste

En él están enterrados los restos de 180 soldados fallecidos durante la I y II Guerra Mundial en España o cerca de sus costas

¿Sabías que en Cuacos de Yuste existe un cementerio alemán, el único militar de toda España, y que allí hay enterrados cerca de 180 soldados fallecidos durante la I y II Guerra Mundial bien en España o cerca de sus costas?

A pocos pasos del Monasterio de Yuste, el lugar elegido por el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico —casualidades de la vida… o no— Carlos V, se encuentra un cementerio muy especial. Se trata del único cementerio militar alemán que existe en España, donde están enterrados los restos de 180 soldados que fallecieron durante las dos primeras guerras mundiales bien en España, bien cerca de sus costas.

Todos ellos son aviadores y marinos alemanes que llegaron a las costas y tierras españolas debido a los naufragios o al derribo de los aviones que pilotaban. En total, 26 militares de la I Guerra Mundial y 129 de la II Guerra Mundial tanto de la Luftwaffe (Ejército del Aire) como de la Kriegsmarine (Marina de Guerra). A estas cifras hay que unir las tumbas de otros 25 soldados In memorian (es decir, que no contienen restos) y las de ocho que contienen restos de soldados desconocidos.

El origen de este cementerio hay que buscarlo en 1919, cuando nace la Comisión de Cementerios Alemanes, una asociación no gubernamental cuyo objetivo era buscar, promover y conservar las tumbas de los militares fallecidos fuera de Alemania. En 1954, dicha comisión recibió el encargo de la República Federal de Alemania de buscar en el extranjero las sepulturas de soldados alemanes con el objetivo de reunirlos a todos en cementerios propios de los países donde hubiera restos de soldados alemanes fallecidos durante las dos guerras mundiales.

En 1975, la comisión adquirió un terreno en Cuacos de Yuste donde establecer este cementerio. La ubicación estaba clara: cerca del lugar donde falleció el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Carlos V. En 1980 comenzaron las obras del cementerio, que se inauguró el 1 de julio de 1983 con una misa oficiada conjuntamente por un sacerdote protestante y el abad del Monasterio de Yuste.

FUENTE: La aventura de la historia

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